Esperando Zama: el cine de Lucrecia Martel

A escasas semanas del estreno comercial de Zama, el esperado cuarto largometraje de la realizadora salteña basado en la novela homónima de Antonio Di Benedetto -que viene de presentarse en la sección oficial del Festival de Venecia y en la sección Masters del Festival de Toronto-, la Sala Lugones ha organizado la exhibición de sus tres obras previas, en copias 35mm: La ciénaga, La niña santa y La mujer sin cabeza, títulos que conforman una de las filmografías más singulares y potentes del cine argentino de las últimas dos décadas. Además, la realizadora ofrecerá el último día del ciclo, una charla pública acompañada por la exhibición de materiales inéditos.

Hoy a las 19hs se proyectará La mujer sin cabeza (2008)

‘Me parece que estoy medio…’ La frase, como tantas otras en la película, es apenas un susurro y se va apagando sola, hasta quedar inconclusa. No parece dirigida a nadie, salvo a sí misma: Vero (María Onetto) se siente rara, confundida. En la ruta, justo antes de la tormenta, cuando se distrajo atendiendo el celular, cree haber atropellado a alguien, pero en la banquina sólo se ve un perro muerto. En su superficie, La mujer sin cabeza es a priori apenas eso, la sombra de una duda, la historia de una mujer que de pronto ‘no reconoce los sentimientos que la unen a las cosas y a las personas’, como sugirió Martel a la prensa. Pero por debajo de esa primera capa narrativa, la directora de La ciénaga y de La niña santa va proponiendo todo un riquísimo tejido de subtextos y ambigüedades capaces de expresar un abanico tan amplio que va desde la angustia personal y la deconstrucción familiar hasta los modos de relación de las distintas capas sociales en una ciudad de provincia (…). En términos de dramaturgia, de lo que habitualmente se conoce por ‘argumento’, poco y nada es lo que sucede en La mujer sin cabeza. Sin embargo, en la infinidad de detalles aparentemente nimios, banales, que va acumulando Martel, en la incalculable simultaneidad de pequeñas acciones y malentendidos, su película adquiere un sentido mayor: hay algo que oscila, que bascula en ese mundo en el que todo parece estar en su sitio, pero no lo está…” (Luciano Monteagudo, en Página/12).

En la sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín– Av. Corrientes 1530-

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