Grandes Directores. Adrián Caetano y Un oso rojo

Defendiendo al cine argentino.
Un oso rojo (2002) de Adrián Caetano

“…todo el dinero es robado…”

…dijo el oso, cuando el borracho marido de su ex esposa no quiso aceptar la bolsa llena de dinero por decir que era robada.
Esa es la situación. Un hombre que ha salido de la cárcel y no duda en volver a robar. Quizás porque ya no conoce otra forma de hacer las cosas. Una mujer abandonada, dedicada a su hija. Separada de un ladrón y casada con un borracho desempleado, que por no robar, no está ni cerca de ser mejor que su anterior marido.
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Y esa es una respuesta significante. Y es que el oso no da puntada sin hilo, y Caetano mucho menos. Es este quizás, su film más recordado. El que nunca se olvida. Varias son sus cualidades, tanto en su propio trabajo como director, como en el del resto de las áreas. Con una puesta en escena valiosa, que por dejada y abrupta no deja de ser cuidada al extremo.
Caetano construye su película sobre las fuertes bases de un género como lo es el Western yanqui. Es así, por curioso que parezca. Porque no es necesario ponerle a Julio Chávez un sombrero y hacerlo andar a caballo con unas ruidosas espuelas, como para ver en el filme los cánones del género del lejano oeste. Y es que el Western si bien “es” aquella ambientación, es aquel sombrero y aquellas espuelas sobre el caballo en un atardecer en el desierto. También es la lucha de un héroe sin rumbo. De un pistolero rudo que quiere amar pero solo sabe disparar. De un “dueño del pueblo” que lo contrata para luego traicionarlo. De una mujer que lo ama, pero que lo ha cambiado por un frustrante borracho. Son sus armas su bendición, pero también su maldición. Las que lo distinguen, pero también las que lo alejan de su hija y su mujer. tumblr_myscm2WqkV1towomzo1_400Caetano reemplazó el caballo por un auto, la prostituta por la exmujer y el pueblo por el conurbano bonaerense. La estructura del relato pertenece a aquellos cánones clásicos de un lejano (quizás no tan lejano) Western. Y a partir de ahí construye, crea. Se abalanza sobre la realidad Argentina, o alguna realidad por lo menos. Siempre de costado, de reojo. Porque la estructura de un género duro no nos permite ahondar demasiado en otra cosas que no sea la trama. Y la trama es el drama. Es el desafío, el más difícil de todos. Aquel que el oso no puede resolver con sus balas. Recuperar a su mujer y a su hija.

Un oso rojo. Recomendada

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